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ANUNCIO DE PASCUA DE LA DIÓCESIS DEL CALLAO

Parroquia San Pedro Nolasco

Coliseo del Colegio San José Hermanos Maristas

 

Después de rezar Vísperas y proclamar el Evangelio de Jn. 3, 1-16, se pasó a hacer una homilía. Como no hay mensaje este año del Pontífice sobre la Pascua, comentó el Obispo, Mons. José Luis del Palacio Pérez-Medel, algunos textos del Catecismo de la Iglesia Católica que exponemos a continuación:

 

560 La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la Semana Santa.

 

571 El Misterio pascual de la Cruz y de la Resurrección de Cristo está en el centro del anuncio de los Apóstoles y de la Iglesia. El designio salvador de Dios se ha cumplido de "una vez por todas" (Hb 9, 26) por la muerte redentora de su Hijo Jesucristo.

 

585 Jesús anunció la ruina del templo, señal de los últimos tiempos que se van a abrir con su propia Pascua (cf. Mt 24, 3; Lc 13, 35).

 

598 La Iglesia, en el magisterio de su fe y en el testimonio de sus santos no ha olvidado jamás que "los pecadores mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que soportó el divino Redentor" (Catech. R. I, 5, 11; cf. Hb 12, 3). 

 

Debemos considerar como culpables de esta horrible falta a los que continúan recayendo en sus pecados, . ya que "crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia» (Hb 6, 6). Nuestro crimen en este caso es mayor que el de los Judíos. Porque según el testimonio del Apóstol, "de haberlo conocido ellos no habrían crucificado jamás al Señor de la Gloria" (1 Co 2, 8). Nosotros, en cambio, hacemos profesión de conocerle. Y cuando renegamos de El con nuestras acciones, ponemos de algún modo sobre El nuestras manos criminales (Catech. R. 1, 5, 11).

Y los demonios no son los que le han crucificado; eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados (S. Francisco de Asís, admon. 5, 3).

 

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica S. Pedro: "fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios»

 

601 La muerte redentora de Jesús cumple, en particular, la profecía del Siervo doliente (cf. Is 53, 7-8 y Hch 8, 32-35). Jesús mismo presentó el sentido de su vida y de su muerte a la luz del Siervo doliente (cf. Mt 20, 28). Después de su Resurrección dio esta interpretación de las Escrituras a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 25-27), luego a los propios apóstoles (cf. Lc 24, 44-45).

 

603 "Dios no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros" (Rm 8, 32) para que fuéramos "reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo" (Rm 5, 10).

 

604 "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10; cf. 4, 19). "La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Rm 5, 8).

 

605 La Iglesia, siguiendo a los Apóstoles (cf. 2 Co 5, 15; 1 Jn 2, 2), enseña que Cristo ha muerto por todos los hombres sin excepción: "no hay, ni hubo ni habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo" (Cc Quiercy en el año 853: DS 624).

 

606 El sacrificio de Jesús "por los pecados del mundo entero" (1 Jn 2, 2), es la expresión de su comunión de amor con el Padre: "El Padre me ama porque doy mi vida" (Jn 10, 17). "El mundo ha de saber que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado" (Jn 14, 31).

 

607 Este deseo de aceptar el designio de amor redentor de su Padre anima toda la vida de Jesús (cf. Lc 12,50; 22, 15; Mt 16, 21-23): "¡Padre líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!" (Jn 12, 27). "El cáliz que me ha dado el Padre ¿no lo voy a beber?" (Jn 18, 11).

 

608 Juan Bautista, vio y señaló a Jesús como el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (Jn 1, 29; cf. Jn 1, 36). Manifestó así que Jesús es a la vez el Siervo doliente que se deja llevar en silencio al matadero (Is 53, 7; cf. Jr 11, 19) y carga con el pecado de las multitudes (cf. Is 53, 12) y el cordero pascual símbolo de la Redención de Israel cuando celebró la primera Pascua (Ex 12, 3-14;cf. Jn 19, 36; 1 Co 5, 7). Toda la vida de Cristo expresa su misión: "Servir y dar su vida en rescate por muchos" (Mc 10, 45).

 

609 Jesús " aceptó libremente su pasión y su muerte por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar: "Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente" (Jn 10, 18). De aquí la soberana libertad del Hijo de Dios cuando él mismo se encamina hacia la muerte (cf. Jn 18, 4-6; Mt 26, 53).

 

612 Jesús ora: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz.." (Mt 26, 39). Expresa así el horror que representa la muerte para su naturaleza humana, acepta su muerte como redentora para "llevar nuestras faltas en su cuerpo sobre el madero" (1 P 2, 24).

 

613 La muerte de Cristo es a la vez el sacrificio pascual que lleva a cabo la redención definitiva de los hombres (cf. 1 Co 5, 7; Jn 8, 34-36) por medio del "cordero que quita el pecado del mundo".

 

615 Por su obediencia hasta la muerte, Jesús es el Siervo doliente que "se dio a sí mismo en expiación", "cuando llevó el pecado de muchos", a quienes "justificará y cuyas culpas soportará" (Is 53, 10-12).

 

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención. Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo hace posible su sacrificio redentor por todos.

 

618 El llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1 P 2, 21). Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo

(Sta. Rosa de Lima, vida)

628 El Bautismo, cuyo signo original y pleno es la inmersión, significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo para una nueva vida: "Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva" (Rm 6,4; cf Col 2, 12; Ef 5, 26).

 

633 La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (cf. Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9) a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios (cf. Sal 6, 6; 88, 11-13). Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados (cf. Cc. de Roma del año 745; DS 587) ni para destruir el infierno de la condenación (cf. DS 1011; 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido (cf. Cc de Toledo IV en el año 625; DS 485; cf. también Mt 27, 52-53).

 

635 Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte (cf. Mt 12, 40; Rm 10, 7; Ef 4, 9) para "que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan" (Jn 5, 25). Jesús, "el Príncipe de la vida" (Hch 3, 15) aniquiló "mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud "(Hb 2, 14-15.

 

638 La Resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, creída y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz.

 

642 Como testigos del Resucitado, los apóstoles son las piedras de fundación de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la mayoría, viviendo entre ellos todavía. Estos "testigos de la Resurrección de Cristo" (cf. Hch 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no solamente ellos: Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que se apareció Jesús en una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles (cf. 1 Co 15, 4-8).

 

647 "¡Qué noche tan dichosa, canta el 'Exultet' de Pascua, sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos!". En efecto, nadie fue testigo ocular del acontecimiento mismo de la Resurrección y ningún evangelista lo describe. Nadie puede decir cómo sucedió físicamente. Menos aún, su esencia más íntima, el paso a otra vida, fue perceptible a los sentidos. Acontecimiento histórico demostrable por la señal del sepulcro vacío y por la realidad de los encuentros de los apóstoles con Cristo resucitado, no por ello la Resurrección pertenece menos al centro del Misterio de la fe en aquello que transciende y sobrepasa a la historia. Por eso, Cristo resucitado no se manifiesta al mundo (cf. Jn 14, 22) sino a sus discípulos, "a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén y que ahora son testigos suyos ante el pueblo" (Hch 13, 31).

 

BENDICIÓN DEL OBISPO

 

 

EL CONCILIO VATICANO II EN COMIC

4ta. Reunión de Presbiterio de la Diócesis del Callao -  La nueva evangelización inició con el Vaticano II

"Ochenta y cuatro obispos de rito latino y cuatro de rito oriental procedentes de 28 naciones. Fue el grupo al que recibió en audiencia el Papa el jueves 20 de septiembre, en el palacio pontificio de Castelgandolfo. Se trata de los obispos de reciente nombramiento, participantes en la sesión anual formativa organizada por la Congregación para los obispos en colaboración con el dicasterio para las Iglesias orientales. «La nueva evangelización —les dijo Benedicto XVI en su discurso, que publicamos a continuación— inició con el Concilio, que el beato Juan XXIII veía como un nuevo Pentecostés que haría florecer a la Iglesia en su riqueza interior y extenderse maternalmente hacia todos los campos de la actividad humana».
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 I. PONENCIAS DE MONSEÑOR JOSE LUIS DEL PALACIO OFRECIDAS EN EL CONGRESO TEOLÓLICO INTERNACIONAL "CREO EN LA IGLESIA"

 

 

I.1 PRIMERA CONFERENCIA

LA UNIDAD DE LA IGLESIA EN LA FORMACIÓN DE LOS FIELES

Hoy se estima en 7.000 millones de personas la población mundial, de las cuales la mitad viven en áreas urbanas. Estos datos están recogidos en un reciente informe de Naciones Unidas, publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas .Las ciudades de América Latina albergan previsiblemente al 80% de la población urbana mundial.
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I.2 SEGUNDA CONFERENCIA

UNIDAD DE LA CATEQUESIS EN LA INICIACIÓN CRISTIANA

La Congregación romana para los Sacramentos y el Culto Divino, publicó el nuevo "Ordo Initiationis Christianae Adultorum" . La fecha de su aparición el día 6 de Enero, solemnidad de la Epifanía del Señor a los pueblos gentiles, marca todo un hito en el proceso de adaptación postconciliar y en la historia de la reforma litúrgica.
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 II. Textos recomendados por Mons. José Luis del Palacio al Presbiterio del Callao, religiosos, religiosas y fieles de la Diócesis

Queridos hermanos: A petición de varios párrocos y presbíteros que me piden los textos que he leido de Benedicto XVI durante la hora intermedia en la reunión de presbiterio, os envío los textos para que los comentéis en las reuniones de decanato después de rezar la hora intermedia. Con mi bendición.

+ José Luis del Palacio 

Obispo del Callao

 

II.1 ENCUENTRO CON RELIGIOSOS - 26 DE JULIO DE 2012

Los monasterios tienen una función muy importante en el mundo, diría indispensable. Si en el medioevo fueron centros de saneamiento de los territorios pantanosos, hoy sirven para «sanear» el ambiente en otro sentido: a veces, de hecho, el clima que se respira en nuestras sociedades no es salubre, está contaminado por una mentalidad que no es cristiana, y ni siquiera humana, porque está dominada por los intereses económicos, preocupada sólo por las cosas terrenas y carente de una dimensión espiritual. En este clima no sólo se margina a Dios, sino también al prójimo, y las personas no se comprometen por el bien común. El monasterio, en cambio, es modelo de una sociedad que pone en el centro a Dios y la relación fraterna. Tenemos mucha necesidad de los monasterios también en nuestro tiempo.
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II.2 Textos leídos en la primera reunión de presbiterio

Queridos hermanos: 

Para mí es una gran alegría ver cada año, al inicio de la Cuaresma, a mi clero, el clero de Roma, y me complace ver que hoy somos numerosos. Yo pensaba que en esta gran aula íbamos a ser un grupo casi perdido, pero veo que somos un fuerte ejército de Dios y podemos entrar con fuerza en este tiempo nuestro, en las batallas necesarias para promover, para hacer que avance el reino de Dios. Ayer entramos por la puerta de la Cuaresma, renovación anual de nuestro Bautismo; repetimos casi nuestro catecumenado, yendo de nuevo a la profundidad de nuestra realidad de bautizados, retomando, volviendo a nuestra realidad de bautizados y así incorporados a Cristo. De este modo, también podemos tratar de guiar nuevamente a nuestras comunidades a esta comunión íntima con la muerte y resurrección de Cristo, llegando a ser cada vez más conformes a Cristo, llegando a ser cada vez más cristianos realmente.
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II. 3 Textos leídos en la segunda reunión de presbiterio

Eminencia,
queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos seminaristas,
queridos hermanos y hermanas:
Para mí siempre es una gran alegría ver, en el día de la Virgen de la Confianza, a mis seminaristas, los seminaristas de Roma, en camino hacia el sacerdocio, y ver de este modo a la Iglesia del mañana, la Iglesia que vive siempre.

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II. 4 Textos leídos en la tercera reunión de presbiterio: sábado 30 de junio 2012

P.:Santidad, soy MathiasAgnero y vengo de África, en concreto de Costa de Marfil. Usted es un Papa teólogo, mientras que nosotros, cuando lo logramos, apenas leemos algún que otro libro de teología para la formación. Sin embargo, nos parece que se ha creado una fractura entre teología y doctrina y, aún más, entre teología y espiritualidad. Se siente la necesidad de que el estudio no sea totalmente académico sino que alimente nuestra espiritualidad. Sentimos esta necesidad de modo especial en el ministerio pastoral. A veces la teo-logía no parece tener a Dios en el centro y a Jesucristo como primer «lugar teológico», sino que parece seguir más bien los gustos y las tendencias generalizadas; y la consecuencia es la proliferación de opiniones subjetivas que permiten que se introduzca, también en la Iglesia, un pensamiento no católico. ¿Cómo evitar desorientarnos en nuestra vida y en nuestro ministerio, cuando es el mundo el que juzga la fe y no viceversa? ¡Nos sentimos «descentrados»!
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